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lunes, 30 de diciembre de 2013

El Bibliotecario de Babel

Aún no sé qué me hizo sospechar de esos dos aspirantes a
bibliotecarios que decían haber sido, en una época anterior de sus  vidas, cura y barbero.

MEDRANO, Alejandro: Memorias de un funcionario del INEM 


 Aunque ya era viejo no leía novelas de amor, pero al sentirse en vías de extinción y hacer balance de la guerra y paz que había sido su vida vio que casi todo eran ficciones: ni había cabalgado por La Mancha desfaciendo entuertos ni navegado 20.000 leguas en la estela de un cachalote blanco invencible. Tampoco pudo vencer a Goliat ni luchar contra un ángel que le impusiera el nombre de Israel. Esa sucesión de crimen y castigo que es el tiempo le dejaba muchos recuerdos que iban fluyendo, como por un kantele, a través del río que nos lleva, del río del olvido en el que él seguía siendo el peregrino. Pensó que había perdido a Penélope por demorarse en exceso en los abrazos de Circe y Calipso, y que haber cruzado su propio infierno no le había hecho ganar valor a ojos de Beatriz, aunque el desorden de su nombre le hiciera perder la razón y llegase a desear que le arrancara la vida allá por los oasis prohibidos. En ese prolongado juego de rayuela nunca llegó hasta el árbol solo ni pudo reinar en el país de la luz para escribir luego sus memorias. No esperaba un nuevo aleph. Pero al final, antes de dudar por última vez entre ser o no ser, antes de convertirse en una página más del libro de arena, hilvanando muchas retahílas llegó a contar 1.001 noches felices de entre cien años de soledad,  y así se despreocupó de la primavera de luto que esperaban sus parientes.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Feliz Navidad

¿Fueron aquéllas las mejores Navidades de nuestra vida? No me atrevería a asegurarlo porque el recuerdo es traicionero, pero sin duda aquel diciembre fue el principio de todo lo bueno que nos ocurrió en la vida. Evoco cada momento: poner el belén, adornar el árbol, dejar el calcetín junto a la chimenea, y eso sí, no dejar de pensar en que se cumplía un año de aquel accidente aéreo que había dejado ciento seis muertos. La noticia nos había amargado el día cuando nada nos faltaba para creer que todo iba bien en el mejor de los mundos posibles. ¡Un número de tres cifras! Las lágrimas son pertinaces pero había que ahuyentar del recuerdo a todas las ilusiones que arrastraban consigo esas tres cifras que nos confundieron la tarde.
  Pero había pasado ya un año y tener demasiado al azar en la mente daña el sentido de la realidad, así que nuestros ánimos, sin necesidad de hablar pero intuyéndose mutuamente, construían la tarde más intensa de nuestra todavía breve vida en común. Con el paso de los años, todo lo de aquel día se nos presenta revuelto, el bolígrafo, las deudas que amenazaban nuestra felicidad, una mujer muerta por su marido, el teléfono incitante en la esquina, el consuetudinario suicidio ritual, la madre que ocultó durante años los cadáveres de sus hijos, los nervios correteando, el encuentro inesperado de una guarida de narcotraficantes que antes de caer se habían llevado por delante a varios guardias civiles, el grito al abrazarnos cuando acabó por fin el telediario, la llamada con los ojos en el papel, la cara ardiendo y el pecho al borde del reventón, la respiración largamente contenida, el gas que destripaba un edificio y la tarde sin tiempo. Todo se mezcló con esa noche despejada y fría, llena de rayos y truenos que callábamos por no atrevernos a  presenciar cómo la confusión rompía sus últimas cadenas.
   Insomnio, frenesí, sudor y pedazos de consciencia prendidos en las sábanas eran las señas de identidad de aquella hora en que, agotados como si estuviéramos despiertos dos veces, nos devolvió a la realidad el timbre al que siguió la irrupción del motorista precedido por un sobre en el que sólo alcanzamos a reconocer el sello de urgencia y el logotipo. Todos los deseos amontonados y arrugados por los años se desplegaron de golpe al saber que ya teníamos los 100.000 euros por acertar el número de muertos del telediario del día anterior, pero el estallido fue indescriptible al abrir el sobre y ver el cheque del millón por coincidir dicho número con las dos últimas cifras del gordo de  Navidad.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Allá películas

Veintiocho días después, el último hombre vivo ya era leyenda.

¿Quién iba a esperar que tales películas fueran premonitorias? Calles vacías, hordas de albinos que salían de noche al no poder soportar la luz del sol, víctimas de las ratas que iban a su vez mordiendo, y cada vez menos supervivientes que ignoraban cuál era su sitio y por lo tanto iban yendo inexorablemente al otro lado... Una vez más, la realidad superaba a la ficción.

Y mientras Inglaterra y EEUU sufrían tales calamidades, y otras, el resto del mundo vivía tranquilo.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Palíndromos sueltos

  ¿Cuál fue el primer palíndromo? Cuestión peliaguda, desde luego. Es posible que fuera Soy Dios, frase notable pues no se dijo en el tiempo sino en la eternidad; incluso es posible que este palíndromo desencadenara el big bang. (Los defensores del matriarcado ancestral opinan, por su parte, que fue Ah, soy Diosa, dicho con cierto grado de coquetería típicamente femenina.)



   Pero vamos a dejarnos de metafísicas y centrarnos más en realidades cotidianas. Periódicamente hay quien se queja y escandaliza de ver anuncios de ropa interior en la calle, considerándolos la quintaesencia de la perversión, etc. No es mi intención aquí polemizar al respecto, simplemente quiero decir que una de las marcas que más se anuncia llámase Avet, y que fue ver tal nombre y soltar de golpe: Avet te va.

  Por último, nos remontamos a los tiempos de la dinastía austriaca, cuando don Gaspar de Guzmán y Pimentel (1587 - 1645), más conocido como Conde-Duque de Olivares fue valido de Felipe III. Seguro que más de uno de sus detractores dijo: Será vil Olivares.

 

jueves, 26 de diciembre de 2013

Ocre cerco

  Pintaba tranquilo, deteniéndose a recorrer cada centímetro de aquella pared que conocía desde pequeño. Una concavidad era el ojo del león y una protuberancia el cuerno del rinoceronte lanudo. La luz de la antorcha resaltaba los rojos y negros sobre el tono pálido de la piedra dócil y el ocre era un buen remate, lo que le llevó a decir:

-Ocre cerco.

  Otros consideran que era seseante, y por tanto lo que dijo fue cercos ocres, pero son simples matizaciones que no afectan al núcleo de esta historia.

  Faltaba mucho tiempo para Platón, así que podía mirar despreocupadamente al interior de la caverna y sacar mil formas que la luz de la antorcha sugería levemente. La carrera del caballo, las manchas de la hiena, el pesado revolverse del bisonte, todo salía de su mano como si una llave fuera abriendo los altibajos de la pared, hasta que le vino la pregunta:

-¿Meto tótem? ¿O no?

  Amigo Sancho, con la Iglesia hemos topado. ¿Era el mamut tótem ancestral de la tribu y se olvido de él, o, peor aún, lo puso en segundo plano? ¿O bien el susodicho proboscídeo era tabú y aun así lo pintó? Nunca sabremos a qué posibilidad se refería el chamán de la tribu cuando airado le espetó:

-Tú mamón, no mamut. 


Dedico este relato a los artistas libres e incomprendidos.

martes, 10 de diciembre de 2013

La chica del anuncio II

                                                                         A Pilar López de Ayala
                                                                                          

 

Apenas si la he visto un par de veces y no se me va de la mente. Ese rojo tan vivo del vestido, ese fuego en la mirada, el pelo... Y la expresión de dominio al darle la bofetada. Yo sería feliz de ser abofeteado por una mujer tan bella si el precio de la bofetada fuera poder gozar de su mirada un solo momento. Sería feliz de sentir sobre mí el peso de una culpa si el perdón se obtuviera con una bofetada de ella. Y si la bofetada se acompañara de una sola mirada de esos ojos henchidos de furia ya me sentiría en el séptimo cielo. Bien se ha dicho que manos blancas no ofenden y yo añadiría que ciertas manos acarician hasta cuando abofetean. Si me abofeteara mil veces por una sola mirada me daría por satisfecho y por un beso no me importaría recibir de ella bofetadas, arañazos, pisotones y lo que hiciera falta, pero siempre a condición de que me mirase desde arriba y me dedicara al menos una fracción de segundo de esa sonrisa. Ah, lo que sería capaz de hacer yo para ser digno de una de sus sonrisas, para merecer su mirada y...

                  ***       ***         ***

 Reconozco que me pasé al darle a mi marido esa bofetada, qué le vamos a hacer. No era la primera vez que llegaba a casa tarde y un poco achispado, vaya olor a champán que traía.  Pero lo que no ha dejado de desconcertarme desde entonces es la cara de felicidad que puso al recibir el golpe y cómo, con los ojos como platos, con cara de estar alucinando en colores, se dejó caer, me abrazó las rodillas y se quedó mirándome completamente flipado.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Epigramas, aforismos, greguerías...

 Era uno de esos días en los que a uno todos le miran, unos se ríen, otros se escandalizan y uno no comprende nada hasta que, ya bastante mosqueado, comprueba que aún lleva puestos los pantalones del pijama.

 Todas las cosas se hacen poco a poco, excepto la nieve, que cae copo a copo.

 Un pacifista se casa tarde porque es no violento.

 El tabaco es la segunda consecuencia más nefasta del descubrimiento de América. La primera está entre Canadá y Méjico.

 Al morder una manzana y encontrarla habitada, el pesimista dice: ¡Mierda, un bicho! y el optimista: ¡Oh, un proyecto de mariposa!

 Para hacer hablar a un masoquista hay que amenazarle con no torturarlo.

 ¿De qué cárcel salen las estrellas fugaces? 

 El canto del cisne es tan horrendo que ni el propio cisne lo soporta; y de ahí la leyenda.




 No es extraño que el vino lo descubriera Noé. Hasta dónde tenía que estar ya del agua.  

 Los fumadores son buenos cristianos, ahuman al prójimo como a sí mismos.

 ¿Qué es eso de La Imaginación al Poder? La imaginación, siempre, contra el poder.

  La luna creciente es  un cuchillo que desbroza la noche para que la luna llena tenga sitio.

viernes, 15 de noviembre de 2013

La chica del anuncio I

  Ahí solía verla, perdida en medio de la campiña y del tiempo, con esa sonrisa, esos ojos pardos y la hierba fresca hasta las rodillas. El primer día sólo la miré, de forma discreta pero fijamente. El segundo día permanecí un rato a su lado, sin perder de vista -pero como quien no mira- ese precioso ombligo enmarcado por una camiseta color plátano y unos vaqueros raídos. (La ropa interior la imaginé morada.) El tercer día ya me atreví a seguir -menos con los ojos que con la mente- el vaivén de sus cabellos al viento y de su pecho al respirar. El cuarto día acerqué mis labios a su oreja y nadie más que ella y yo sabrá nunca lo que le dije. El quinto día besé sus labios y su ombligo y desde entonces soy feliz con ella y no me importa lo más mínimo que el mundo se haya vuelto estrecho y oscuro desde ese día, ni que mi mujer esté siempre entre indignada y sorprendida, ni que mis hijos se nos queden mirando embobados, como si estuviéramos dentro del televisor.

jueves, 14 de noviembre de 2013

HIRCOCERVOS

Además de un animal mitológico -también llamado tragelafo- el hircocervo es un juego consistente en unir dos autores y atribuir al resultante una obra también híbrida. He aquí algunos:

EDGAR ALLAN PROUST: En busca del cuervo perdido

TOLSTOEVSKI: Crimen y paz/Guerra y castigo

PÍO BARBARROJA: Hair ad-Din el aventurero

GARCILASO DE LA BARCA: La égloga es sueño

ÍGOR STRAUSSVINSKY: La consagración de la primavera en el Danubio azul

AMEDÓVAR: ¿Qué he hecho yo para organizar esto?/Jueces al borde de un ataque de nervios

JULIO CORTACÉSAR: Las armas secretas de la Guerra de las Galias

JULIO CORTAZARES: Luna de lobos blancos/Los autonautas del río del olvido/Hórreo tomado

MARTA SÁNCHEZ VICARIO: Tenis en el Golfo

Hay uno para vascoparlantes: en euskera uda es verano y negu invierno, así que PABLO NERNEGU escribió Odas invernales, Canto invernal, Confieso que he hibernado, Veinte poemas de gripe y una canción acatarrada...

Otros son más problemáticos. Por ejemplo, ¿Qué canciones compondrían John Leñon o Enya Baila Sola? ¿Quién escribió Un gringo viejo que leía novelas de amor en los tiempos del cólera? Y, sobre todo, ¿quién escribió esta frase?:

 Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, el dinosaurio todavía estaba ahí.





sábado, 19 de octubre de 2013

ALGUNOS NEOLOGISMOS

Decía Borges que el orden alfabético es caótico, pues junta palabras que no tienen nada que ver. Por tanto, la intención de luchar contra el caos me ha llevado a prescindir de él en este breve diccionario:


SAPOTAJE: acción de inutilizar una máquina introduciendo en ella batracios.

YEGUR: yogur de leche de yegua.

FUMERAL: celebración mortuoria en la que los asistentes consumen el tabaco del finado.

CELTIDUMBRE: seguridad que uno tiene de su ascendencia celta.

SÍFIELIS: enfermedad venérea producida por no cambiar de pareja.

TAHURÓN: inveterado jugador de cartas que posee glándulas de almizcle y puede utilizarse para cazar
                       conejos.

TRIPANEMA: célebre playa brasileña cuyos visitantes se tumban tripa al aire.

COPACABAÑA: otra playa brasileña cuyos visitantes, más precavidos, toman el sol en chozas.

SEXOGENARIO: dícese de quien conserva su potencia sexual intacta pese a tener sesenta años o más.// Existe la variante sexuagenario.

AUTOGNOMÍA: capacidad que tienen los gnomos de gobernarse a sí mismos.

DOJUMENTO: papel que acredita que uno es un burro.

Ya habrá más.

viernes, 4 de octubre de 2013

Diálogo del exilio

  Es otoño, la hora de los murciélagos y las lechuzas, un arroyo preso en la calle, murmullo del cierzo entre muros color marfil, casas ralas en barrios frontera... Por lo demás, no importa dónde ni cuándo, pues las geografías de la soledad son infinitas, como el largo y ancho torbellino de los tiempos que no elige sus esquinas. La hora y el lugar en que todos los paseantes son ropas negras sobre el marfil de las paredes y la ciudad no es más que una suma de desiertos.



-Buenas noches. ¿Me permite unos minutos? ¿Cree usted en la inmortalidad del alma?

  No es frecuente que a uno le aborden de esa manera mientras su mente divaga. Quizás uno no sea muy responsable de las respuestas dadas tan a bocajarro como la pregunta. Perturbar a un solitario a medianoche trae riesgos. 

-Verá, la ciencia nos dice que el universo ha de extinguirse, por tanto, cómo puede el alma ser inmortal -respondo con mezcla de melancolía, deseo e indignación contenida.

  -Pero independientemente de lo que diga la ciencia, uno debe cuidar su alma. No debe hacer como Drácula, que vendió su alma al diablo. ¿Lo sabía usted?

  -Por favor, si Drácula se limitó a luchar para defender su tierra de los enemigos y ni siquiera tuvo suerte... Un respeto, que el que vendió el alma al diablo fue Fausto. Vamos, buen hombre, infórmese mejor antes de abordar a la gente a estas horas y sepa que Drácula es uno de los grandes calumniados de la Historia, como Herodes, como Atila, como los vándalos...

 Menos mal que me dejó por fin ese personaje pelma, ignorante y encima calumniador. Se había equivocado de hora y aún le fue bien. Porque vaya olor a ajo que echaba, el muy puñetero, es que tiraba de espaldas. No, si eso es lo que le ha salvado, pienso mientras el cielo azul intenso -es noche de luna llena- se refleja en uno de mis dientes que, como quien no quiere la cosa, me empieza a asomar ansioso de la boca.





A Christopher Lee

martes, 17 de septiembre de 2013

Veinte años y un diente roto

La noche agita sus melenas
y absorbe la frescura del desierto.
Segura de sí misma,
sonríe
y acecha.

Entre manchas de deseo
la luna se deja ver;
una lágrima apenas.

Se fue mi canción,
sólo existirá la verdad.

Quedaron en el camino
muchos días oxidados
por las tormentas de arena.
 Es un caballo nuevo el que relincha
y esparce las viejas horas.

El reloj de arena ya ha medido
el tiempo denso de los muertos.
El tiempo ligero de los vivos
aguarda
tras la esquina de la noche.

Sólo entonces me desnudo
de los días arrugados
y me lavo el sudor del tiempo ido
con la escarcha -tan incierta-
del mañana.

lunes, 16 de septiembre de 2013

FOCUS, AER, TERRA, AQUA

Como soy más listo que el aire y pienso que al enemigo ni agua, aproveché el alto el fuego para poner tierra de por medio.
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En la Tierra del Fuego, el aire y el agua son muy fríos.
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¿De qué están hechas las hadas? Es fácil si se sabe la historia de la palabra. En latín se decía FATA y este nombre es transparente: Focus, Aer, Terra, Aqua. Las hadas tenían los cuatro elementos. Pero con el tiempo FATA se ha convertido en HADA, un pequeño palíndromo. Las hadas antiguas eran pues alquimistas y las de ahora palindrómicas, su magia se basa en al capacidad de mirar a derecha  e izquierda, de volverlo todo del revés.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Política de principios de siglo

 El otro día andaba yo por un barrio nuevo y alguien que iba a mi vera me quiso camelar. Yo piqué, pero sólo un rato, y el otro se rajó(y) porque le escuchaba con la mayor oreja. Me apoyé en un pilar del castillo -que no estaba edificado sobre arenas- y así quedé tan gallardón como un mariscal de Gante. Que aquí se respira mucha fragancia de gente ligera de cascos, que encima se pone a graznar donde no debe, y como hace bastante falta que alguien limpie y barra todo esto, no conviene llamar azares, así que zapatero a tus zapatos.

2002 fue el primer año capicúa del siglo y del milenio. Han pasado once años, otra cifra capicúa, pero nuestra ilustre clase política no parece haber cambiado mucho. Encima, ya no tiene nombres susceptibles de ser usados como éstos.

Dedico este texto a las víctimas de la crisis.

martes, 10 de septiembre de 2013

Que no pare la músi-K

  Ni estoy loquillo ni parezco un troglodita, pero tras este siniestro total debo apostar por la radio futura si no quiero quedarme el último de la fila, aunque para ello deba realizar actos rebeldes, ilegales, inhumanos o secretos. No quiero calzar zapatos de charol -ni guardado en tubos de plata- y como allá donde la dama se esconde ya no se puede bailar una danza invisible -ahora, ella baila sola- querrán envenenarme con belladona, ya que ni bebo tequila ni fumo celtas (cortos).
 Aunque haya algunos que sigan en la luna, muchos estamos resentidos al recordar nuestras mocedades, cuando entre un marchoso sábado y un jodido lunes había siempre un plácido domingo y por mucho que nos arrearan una coz o nos pegaran con un leño nos quedábamos tan panchos, aunque a veces acabáramos zombis. En unión nos enfrentábamos a tahúres diestros y zurdos y con mucho tino buscábamos un casal que tuviera buena luz, pero ahora montamos barricadas y hay carreras por las calles desde que unos presuntos implicados nos ocultan la (académica) palanca que acabe con esta guerra. Así que por mucho que seamos rápidos como burros no podemos atravesar ríos ni fiarnos de amistades peligrosas que tengan cómplices en las aerolíneas federales. De ello se deduce que para amar al inquilino comunista no es recomendable ir al cine a ver Objetivo Birmania ni El gabinete del Dr. Caligari.
 Así que basta ya de golpes bajos que nos hacen parecer reincidentes cuando vamos a Mondragón. Rodeado por una parte de ejecutivos agresivos y por otra de bichos, y temiendo malos tratos, antes que decir que el gusto es mío me comeré una sopa de cabra a la sombra de los perales, abandonaré este ambiente suburbano lleno de asfalto y no pararé hasta llegar a Alaska -tierra de olvido- donde veré cada día un pingüino en mi ascensor.

miércoles, 14 de agosto de 2013

La hora mate

Hoy el día se ha puesto
la ropa oscura de esas ocasiones
en que los enanos crecen sin rumbo
y los dinosaurios resucitan a destiempo.

(Al que no abre la boca
para tragarse la vida,
ésta penetra en su cuerpo
con más violencia.)

En las primeras horas del miércoles catorce,
yace agazapado el martes trece
con la rabia de sus golpes.
Pero hoy
ha durado hasta la tarde.

martes, 13 de agosto de 2013

Minicuentos (II)


Rescato mi primera incursión en este género, publicada en el libro Este noventa y ocho:


  No se puede decir que le miraran bien, aunque durante un rato fingieran no verlo mientras esperaba con la mirada perdida y el aspecto general inexpresivo. Pero cuando le sirvieron el bocadillo y la bebida, y se dirigió con ellos a la mesa, ninguno de los parroquianos pudo reprimir un gesto de escándalo.  ¡Cómo era posible que alguien se sentase a almorzar de espaldas al televisor justo cuando empezaban a echar el Barça-Madrid!

                                                            *** *** ***


  Una noche de verano, de viaje por una ciudad que no nombro, me crucé con tres chicas que dialogaban y alcancé a oír lo siguiente:

  -Pues yo la otra noche acabé saliendo al balcón en pelotas, -bueno, en bragas- porque entraba un fresco muy agradable.

  No oí más y siempre me quedará la duda de si estaba contando una aventura o si, simplemente, se refería al clima.  

                                                       *** *** ***

  Me molesta mucho el humo del tabaco, pero aun así me resultó un alivio ver que aquella mujer que se había sentado cerca de mí en el banco del parque sacaba un paquete y encendía un cigarro. "Menos mal -pensé-, por el bulto del bolsillo se habría dicho ser un teléfono móvil." 

                                                  
                                                       *** *** ***

  Al principio se sintió realmente mal viendo que no podía fotografiar el olor a miel de aquel campo de almendros en flor, ni abrazar aquella voz que oía cantar dentro de la radio. Luego comprendió que es mejor no querer encadenar nada que pueda dar placer.

                                                       *** *** *** 

 Este inicio se completaba con otro relato ya publicado en otra página del blog, Talasoterapia. 

http://crisazama.blogspot.com.es/2013/04/talasoterapia.html


 

lunes, 12 de agosto de 2013

Menos mi sombra






Menos mi sombra,
nada en el aire.

El río del cielo se desliza,
deshecho en primaveras de agua tibia.

La noche se desnuda
y deja reposar su cabellera
en cada oleada de brisa.

El aire bebe vino dulce.
La luna ebria
besa los labios del aire.

Yace otro misterio cotidiano
en el cuerpo azul, ligero, de la noche.


domingo, 11 de agosto de 2013

El reencuentro

Esta mañana tus besos
me volvieron a saber a vainilla
y a canela.

Tenían tus ojos el color
de nuestros primeros días
y el calor de tu mirada
fundía las horas que no compartimos.

Tu voz era pálida
y tu cuerpo reflejaba
los silencios de la luna.

De las puntas de tus dedos
caían gotas de olvido
hasta las heridas del tiempo
que nos separó.

En el lecho de tus manos yacían tiempos nuevos
y sin embargo...


 Una canción de Luz Casal dice Quisiera ser y no puedo/ en tu boca caramelo; y una canción de Sabina -de cuando don Joaquín hacía buenas canciones, no de ahora- dice Nos hartamos de besos de manzana. Vamos, que no hay mucha imaginación a la hora de buscar metáforas de los besos. Por eso en este poema recurrí a la vainilla y a la canela, quizás los dos sabores que, en mi opinión, más evocadores resultan.

jueves, 18 de julio de 2013

Frases (contra)hechas

 Cuando el jefe le dijo a X...: ¡Me has puesto en un membrete! me costó mucho imaginármelo en tal situación.

-¡Este tío fresco!¡Se figurará que tiene patente de corcho para hacer lo que le dé la gana! ¡Qué jeta!

 Lo de la patente de corcho ya era más fácil de comprender, seguramente era una forma velada de llamarle alcornoque. Lo de que le habían hecho un lavabo de cerebro ya era un poco más complicado pero de todos modos preferí no mentar la soga en casa del herrero y lo cierto es que mientras el jefe se esforzaba por salir del membrete me acabó entrando una depresión de caballo, y por eso al final allí fue el llanto y el relinchar de dientes.

martes, 9 de julio de 2013

Recuerdo de Cortázar (II)

Y éste es el relato al que hago alusión al final del texto anterior.

Feliz cumpleaños

   Se levantó un tanto agobiado por todo lo que la fiesta había traído consigo. La resaca y la gente. Pero no le costó mucho barrer la casa, llevar la basura e ir poniendo cada regalo en su sitio. Cuánta gente y cuántos regalos.
  Y de entre toda la gente esas trillizas tan reservadas, que al final no quedó claro de quién eran amigas, pero que le habían traído los tres mejores regalos. ¿Cómo se llamaban? Sólo alcanzaba a recordar que el nombre de una empezaba por La- y los otros dos nombres ternían varias oes. Y todo el rato las tres juntas, nunca se separaban.
  Bebió un trago largo de agua para ahogar los martillazos que alguien daba dentro de su cráneo y recordó el momento en que las trillizas le entregaron los tres regalos. Los miró otra vez. El libro todavía tenía el precinto puesto, ("Se lo quitaré luego, cuando empiece a leerlo.") y el cachorro dormitaba satisfecho. Acarició por un momento su piel abigarrada de ocre, castaño y arena y le pareció ver un esbozo de sonrisa entre ronquidos y como si el animal lanzara una mirada cariñosa a pesar de tener los ojos cerrados.

        Luego se dirigió hacia el nenúfar, que ahora parecía ser bastante más grande que en el momento en que se lo entregaron. ("Debe ser verdad eso de que doblan su tamaño en un día y una noche.") Como la casa estaba ya en orden decidió echarse una siesta. No tenía prisa.

                                                                                    

Las trillizas no se iban de su mente. Aunque en algún momento intentara escucharlas, era difícil seguirles el hilo, pues todo lo que duró la fiesta fueron parcas en palabras. Hablaban como si emitieran sentencias, y sólo en el momento de entregarle los regalos -unos minutos antes de marcharse- se le habían dirigido muy afectuosamente, le habían hablado como sólo se habla a un viejo amigo y le habían prodigado todo tipo de felicitaciones, parabienes y enhorabuenas. Al final le daba igual no saber los nombres, lo importante era el detalle que habían tenido al hacer esos regalos a alguien a quien apenas conocían.

 Tras la siesta decidió cambiar de sitio el nenúfar, pensando -bien que inconscientemente- que ya abarcaba media habitación. El cachorro, juguetón como un niño travieso, le salió al encuentro restregándose en sus piernas y lanzando una sonrisa que incluso a él, que no era ningún experto en cuestiones taxonómicas, le dio la impresión de ser más propia de una hiena que de un perro. Y por cierto que aquellos andares también le recordaban menos a los de un perro que a los de un... A los de un... No le vino ningún nombre y se asustó un poco cuando al mirar primero al reloj y luego a la ventana comprobó que ya era un nuevo día. ¡La siesta había durado toda la tarde y toda la noche!



 Se duchó parsimoniosamente, se hizo un desayuno ligero y tras darle algo de comer al cachorro ("Tiene dientes de leche pero ya puede comer cualquier cosa" -recordaba que le había dicho la última trilliza.), se tumbó en el sofá y empezó a empaparse de las maravillosas historias que relataba el libro. Era una antología de la literatura fantástica universal, con autores que le sonaban -Borges, Cortázar, José María Merino,  Juan José Millás- y otros desconocidos, como un tal Javier del Valle. Lloró de emoción ante el dios desterrado que moría cuando un rey mandaba echar al fuego un tronco guardado desde tiempos inmemoriales y se sorprendió con el hombre convertido en libro en una fecha llena de sietes. Desde los dos hermanos que deben huir precipitadamente de una casa ocupada por algo maligno hasta la mujer trucha que no deja de fascinar a un inexperto pescador, todo un nuevo mundo se abría ante él. Por no hablar de la estatua hipnótica que atraía a sus víctimas a la asfixiante espesura de un a primera vista apacible jardín botánico. O de la fascinación que sintió por Laura, de quien se enamoraba Vicente al descubrir que ella tenía el ojo que él había perdido. Un universo de historias fantásticas se desplegaba ante él desde la primera hasta la última página del libro.
 Anochecía cuando dejó de leer, en parte por hallarse ya bastante cansado y en parte porque le iban llegando unos ruidos raros, extrañamente cercanos. Al escuchar le pareció distinguir algo así como una risa esporádica y el suave frotar de hojas inmensas por las paredes. Salió de su habitación y así no llegó a leer la última historia, la del hombre atrapado en su propia casa por espesas frondas de crecimiento constante entre las cuales aparecían y desaparecían -chispas de incendios letales- los ojos brillantes y ansiosos de una fiera cuya ominosa risa se dejaba oír a intervalos cada vez más breves, como preludio del salto final.                                    
                                                                                    



He de decir que había dos posibilidades para la frase final de este relato. La otra era: la última historia, la de la fiesta de cumpleaños en la que se presentaron las Parcas...
En cualquier caso, creo que la elegida era la mejor.

lunes, 8 de julio de 2013

Recuerdo de Cortázar (I)


  Como decía con ardor el presidente Roosevelt, el miedo a las hormigas lo crean ellas mismas.

   CORTÁZAR, Julio: Los autonautas de la cosmopista


 En este mes de julio nada mejor que recordar a alguno de los escritores con ese nombre, y por eso aprovecho para rescatar lo que escribí sobre Cortázar cuando, por fin, conseguí prologar un número de Iruñean behin, la revista del Aula de Literatura de la Casa de la Juventud de Pamplona.


Esta noche nuestras voces remontarán el viento.
C ontaremos las estrellas para ahuyentar las penas.

       Amaral,  Subamos al cielo




    
   En la noche palindrómica de las nOmenclaturas estelares y los gazapos inocentes, entre instrucciones para recorrer la cosmopista, los meteoros de hormigas vuelan por entre los bufidos de minotauros que rumian su destino sabiendo que nunca se borrarán de la memoria de los hombRes.
  Entre otras presencias de cometas, la ceguera de Borges nos ilumina y nos hace preguntarnos por qué los Julios no mueren en julio. Por qué se les asesina el caTorce de marzo -el mes leopardo, el agazapado- o por qué una transfusión de sangre envenenada se los lleva entre los espejos de nieve de febrero. Los licÁntropos, como el conde Potocki, se suicidan con balas de plata, pero el Lobo Blanco tuvo una muerte no predicha en sus relatos. ¿Ha de morir un autor imitando a sus personajes? Los bestiarios ofrecen muchas posibilidades, el aZar decide. La realidad -demasiado bien él lo sabía- siempre supera a la ficción.
  Así seguiremos huyendo de casas tomadas y enumerando hircocervos de rayuela, subiendo escaleras de octAedros hasta llegar a esa estrella palindrómica y autonauta en cuyo honor he escrito ese relato al que, para no parecer demasiado plagiario, no he titulado Ubicuidad de las PaRcas.


 

domingo, 7 de julio de 2013

Gestos de caballo y ángeles trípteros


  Hace algún tiempo que supe de la existencia de una escritora extremeña llamada Ada Salas, nombre realmente notable pues no sólo es monovocálico sino que tanto el nombre como el apellido son palíndromos.

 En el volumen No duerme el animal se recogen cuatro poemarios publicados entre 1987 y 2003: Arte y memoria del inocente, Variaciones en blanco, La sed y Lugar de la derrota, formados todos ellos por textos hiperbreves:

  Debajo de la luz había muertos.
  Pronunciaban sus nombres como lluvia.
  Ahora que la luz
  se ha retirado

 aprendo lentamente


el lento balbuceo del olvido.

(La sed) 

Algunos constan de una sola imagen:

Más allá





un bosque innumerable de silencios.

(Variaciones en blanco)


El yo poético aparece con frecuencia: Vi quebrarse los bosques/como espaldas antiguas...   Bebo la sangre blanca...    Conozco las edades de la hiedra...  (Arte y memoria del inocente)Honda en la noche/ escribo...   Sobre mi triste cuerpo...  Vencida vengo/ a mí/ y en soledad/ comulgo las palabras del olvido...  (Variaciones en blanco), y la presencia de la naturaleza transmite una cierta sensación de ahogo y al mismo tiempo de regresión a épocas arcaicas: ...boscajes laberintos...  ...las edades de la hiedra...  ...con oleaje/y brazos de serpiente... ...el rastro de los musgos/la mordiente humedad del árbol/ maligno... ...al extraño murmullo que producen las hierbas/al helecho  y al trébol... (Arte y memoria del inocente).

Ignoro si A.S. ha seguido escribiendo tras acabar estos libros pero, en cualquier caso, los últimos textos parecen una despedida en toda regla:  

Ahora sé que sólo
una forma del miedo
es la esperanza.

Una forma
del miedo.

Es ancha sin embargo
y nos cobija.

Y no quema su sombra.
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Las palabras que dije ya no
me significan. No sabía que a todo
le sucede lo mismo
y que mueren de tiempo
también
las palabras. O seré yo
tal vez. O seremos lo mismo.

Un oscuro temblor donde resuena
lejos

lo vivido. 
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(...)

Reúno los despojos. Abrazo 
los cadáveres

y con ellos enciendo

esta pira común para el olvido.

(Lugar de la derrota)


He de mencionar, por último, algunos versos que me han llamado especialmente la atención, como el primero de todos:

Tiene la tarde un gesto de caballo/sorprendido...

Otros dos, también de Arte y memoria del inocente, cuya imagen es casi chamánica:

la danza el vuelo el brillo
del cuervo y de la garza.

Y, sobre todo, la definición del dolor en Variaciones en blanco:

 ...ángel
 con tres alas de arena.



  ¿Cuál es el animal que no duerme? Al primer vistazo se podría tomar por un guepardo, pero, de acuerdo con la sensación de retroceso temporal de que hablábamos antes, uno prefiere pensar en alguna bestia de tiempos prehumanos, prehomínidos incluso, oculta entre los musgos y helechos de la mente.







 Quizás no haya que irse tan lejos, pues los dientes y uñas de algún animalillo como el suslik pueden servir también para los sueños más profundos.

sábado, 22 de junio de 2013

Más vacas

Las vacas aprenden geografía mirándose unas a otras sus manchas blancas y negras.

(Ramón Gómez de la Serna)






Esta greguería de Ramón es realmente genial, pero a veces hay que dejar de ver la vida en blanco y negro, como bien hizo el autor de esta imagen:                                                                                                  



Imagen que sin duda se relaciona con este monovocálico:

Las vacas blancas machacarán a la vaca parda.

La ancestral enemistad que tienen las vacas blancas a las pardas -la trata Ana Lalana- es sin duda la causa de que la vaca de la imagen haya optado por combinar ambos colores. ¿Pretenderá hacerles ver que en el mundo hay sitio para toda la especie vacuna? ¿Servirá de intermediaria entre ambas facciones? ¿Será rechazada por ambas?

jueves, 20 de junio de 2013

Un monovocálico de urgencia


La garza saltará al Arga para atrapar a la carpa.
Tras atraparla, la garza alzará las anchas alas blancas...

 Me ha venido este breve texto a las mientes hoy al mediodía cuando, paseando por la Media Luna, mirando precisamente al río Arga, he visto una garza. Ha sido una visión gradual: primero el tamaño y las puntas negras de las alas, luego el plumaje gris y por último esa característica curvatura en S del cuello.
 En mis paseos -urbanos y montaraces- me han salido al camino muchas garzas, pero sólo dos veces las he visto desde arriba. Una hoy, y la otra en el Duero, aquel martes 13 de abril de 2004.



viernes, 14 de junio de 2013

In memoriam C. M. G.


  Es una tarde indefinida; es un día de sol frío, de esa época que ya no es invierno pero tampoco es todavía primavera; o que ya es primavera sin haber dejado de ser invierno. El cielo es un desierto con una mancha blanca -un águila- y una mancha herrumbrosa -un milano-, ambas sin rumbo.
                                                                                                                                                                                                          













  Tras andar un trecho me siento en un claro del bosque lleno de flores de aladierno y saco un libro del bolsillo: Todos los cuentos, de Carmen Martín Gaite. Por un momento floto entre dos mundos paralelos, pues absorbo a la vez los efluvios que, tras el letargo, se van desperezando según se alarga el día y las historias de esa gente sencilla, humilde, ninguneada, y al mismo tiempo llena de viejas ilusiones que quizás en algún momento pudieron ser tan frescas como esta primavera. Dos mundos concéntricos.

 Una tarde de otoño, cuando el oro esbelto de los abedules mancha un cielo cada día más pálido. Un cielo en el que septiembre lucha todavía, a pesar de ser ya octubre. El inquilino de mi bolso se llama Retahílas y, a pesar de no parecerme gran cosa al principio, según voy leyendo me engancha más y más hasta que ni yo mismo sé si he vivido la vida de Germán o la de Eulalia. Entonces viene el dilema: leer día y noche hasta el final o saltar a tierra unas horas y alargar el placer postergando la lectura. Mucho tiempo después de cerrar el libro, su vaho tibio sigue arrullando al lector, defendiéndolo de desengaños e inclemencias.

 Como no hay dos sin tres, el tercer libro se titula Dos cuentos maravillosos y es una rápida incursión en el reino de la fantasía. O una fugaz azeifa de fantasía en lo cotidiano. Es, entre otras muchas cosas, una reivindicación del derecho de cada persona a ser un pequeño dios, a crear su propio mundo, a comerse, como dice un personaje, el pastel del diablo; a manejar a gusto y capricho esa máquina que, desde dentro de la cabeza, desde el lado izquierdo del pecho o desde mucho más lejos -quién sabe-, nos enseña el camino en medio de este caos que llamamos mundo.





   Carmen Martín Gaite murió poco después de que yo leyera El cuarto de atrás, libro en el que habla de muchas cosas, entre ellas de sus recuerdos de niña y adolescente en unos tiempos que, como otros muchos, eran malos para la lírica, y de su intención de escribir con una lengua lo más viva posible. (Cumplida con creces, añado.) Por unos meses no verá el final de este siglo veinte -cambalache- y el principio del siguiente. Llegarán tiempos nuevos y el sol seguirá alumbrando tantas y tantas historias... En un siglo u otro seguiremos preguntándonos si vivir vale o no la pena, y el testimonio de quienes, como decía Borges, ejercen el oficio de cambiar la vida en palabras seguirá siendo una de las muchas razones que nos impulsen a seguir adelante.



jueves, 13 de junio de 2013

El final del camino

  Aquella noche de bodas fue también, para los dos, noche de triunfo. Para ella porque volvía a ser reina, porque en su trono y en su lecho volvía a haber un hombre que, por fin, engendraría un heredero libre de presagios. Para él, porque al fin tenía el premio tras años de luchas y de huidas, tras años de no encontrar su sitio. La diferencia de edad era notable, pero no le importaba que aquella mujer pudiera ser su madre, si todavía era fértil y bella, de una belleza que parecía más de lo que sus ojos podían soportar, tan bella que su cuerpo podía ser lo último que él viera en este mundo, y aun así se iría satisfecho. Ya llegarían las cargas de administrar el reino y los sinsabores inherentes a la corona, pero aquella noche debían echar para atrás el tiempo, había que regresar al andrógino ancestral, a la mítica bestia de dos espaldas, a los tiempos en que no existía el temor al hado ni a los dioses, y así poder refundar la realidad a su gusto  y capricho.

  Ella se reía de los correos que hablaban de hambre, peste, malas cosechas... Con un nuevo rey en el trono y la tierra bajo él, todo volvería a su cauce. Por la mente de él pasaban todas las sendas que habían recorrido sus pies hinchados huyendo de aquella ominosa profecía. Aquel león que atacaba los rebaños, traspasado por un dardo y rematado a lanzadas al que volviera a ver cuando su espada atravesó el pecho de aquel hombre que le cerraba el camino y en cuyos ojos se sintió reflejado... El primer combate le había hecho ver que ya era capaz de tomar sus propias decisiones y el segundo se lo había confirmado. Al principio sólo había pensado en defenderse, luego supo que su enemigo era su igual y uno de los dos debía morir. Y así ambos habían pasado por su mente cuando, sin más armas que la palabra, a pie firme y sin corazas, había librado su tercer combate, el que le había hecho rey. El que le daba por fin el premio de los anteriores. El que había puesto en sus manos una ciudad y una reina no por matar a un hombre ni a un león sino por resolver un enigma. Cuando el amanecer le sorprendió contemplando ensimismado el cuerpo desnudo y acezante de Yocasta, Edipo sintió que por fin había llegado al final del camino.

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  Posiblemente Edipo sea el personaje más desdichado de toda la mitología griega, y aquí he querido contar el momento en que fue feliz. Claro, fue feliz cometiendo incesto tras haber cometido parricidio pero él, ¿qué culpa tenía?

miércoles, 12 de junio de 2013

El mar o la montaña

   Si decidirse por un destino u otro ya era de por sí difícil, a su edad más todavía, y tratándose de alguien que en un periodo tan largo apenas había salido de su región, la disyuntiva era atroz. La necesidad de elegir de inmediato complicaba todavía más la situación. Ver la inmensidad azul y las maravillas que encerraba con sus cambios de color tan distintos como el día y la noche, sentirse aislado del mundo y al mismo tiempo unido con toda la humanidad y el resto de seres vivos, y a la vez la claustrofobia, el miedo a las tormentas y a los naufragios... Por otro lado estaba ver el sol salir y ponerse sobre los picos, las  trochas, veredas y sendas perdiéndose de un lado a otro entre bosques, prados y canchales... Pero llevaba siglos sin ir a las montañas y aquellas puñeteras cuestas debían hacérsele bastante más duras que en su ya lejanísima juventud. Y la soledad allá arriba se soportaría peor, porque seguramente no seguirían muchas personas ese camino. Lo cierto es que nunca se había negado a los deseos de su nieto favorito, ni a los de esos alegres bisnietos trillizos que ya hacían planes de recorrer el mundo entero. Y a pesar de estar acostumbrado al agua fresca de los arroyos y a la leche de sus cabras, es de creer que la promesa de una bebida nueva, desconocida, capaz de crear toda clase de inesperadas sensaciones, y reservada sólo a los navegantes contribuyó también a que se decidiera.

   Sem, Cam y Jafet saltaron de alegría cuando Noé les comunicó, sonriente y satisfecho, que el abuelo Matusalén, a sus novecientos cuarenta y nueve años, se había animado a venir en el Arca.

martes, 11 de junio de 2013

Decepción

  Fueron varios años de búsquedas infructuosas. Años de recorrer tierras ignotas e inverosímiles, de fatigar viejos libros en las más remotas bibliotecas y de llegar a sentir hastío de aquellas geografías míticas que otrora tan fascinantes resultaran. Años enteros de días expuestos a embestidas de rinocerontes
y de noches congeladas nadando tras el último narval entrevisto allende las brumas.

 Años de ilusiones convertidas en sudor y de fracasos apenas justificados por el ansia de conocer. Pero al final, incluso ellos, los tenidos por el mejor matrimonio de exploradores que vieran los siglos -Alejandro Medario y Blanca Mello- hubieron de admitir que, o bien la zoología fantástica había cambiado sustancialmente en los últimos tiempos, o bien el autor (desconocido o innominado) de la célebre frase: El cuerno derecho del unicornio da todavía mejor suerte que la cuarta hoja del trébol no era sino un bromista.













 P.D. : la frase final de este relato no es tan absurda como pudiera parecer, pues aparte de que haya narvales con dos colmillos -escasos pero existen- uno de los referentes del unicornio es el órix de Arabia, salvado de la extinción en los años sesenta del siglo pasado. Sus dos cuernos son tan rectos que de perfil parece tener uno solo.

 Rinocerontes, narvales, órix... Dedico este relato a quienes luchan para que aquellas especies que inspiraron la leyenda del unicornio -y otras muchas- sigan acompañándonos, haciendo este mundo más variado.

miércoles, 5 de junio de 2013

DE CONSOLATIONE PER CAMBIUM VERBORUM


  Estaba ya tan curtido en lances eróticoamatorios de toda ralea, que aquello no tendría por qué afectarle lo más mínimo, pero por más que se esforzaba no conseguía borrar de su mente ninguna de aquellas imágenes: la mirada entre cínica e insatisfecha de Carmen, esa sonrisa autosuficiente de Izaskun, la forma tan especial que tenía Nuria de preguntar "¿ya?" con esa sensual inclinación de hombros, o la coquetería que Alicia seguía mostrando al decir "vaya, vaya..." Pero era fuerte e ingenioso y lejos de arredrarse decidió hacer de la necesidad virtud. Saber que ahora al portero se le llamaba "empleado de fincas urbanas", al sepulturero "ingeniero técnico del descanso eterno", y que había sido felizmente sustituida la palabra "minusválido" por "persona de diversidad funcional" le hizo ver por fin una salida: ya no sería nunca más un eyaculador precoz, sino un adelantado a su tiempo.

martes, 4 de junio de 2013

Greguerías naturalistas (II)


Los mirlos blancos se posan en el lomo de las ovejas negras.




















Los ratones llegan siempre tarde.





Al ver volar a los milanos se nos enarcan las cejas hasta hacerse iguales a sus alas.





Las hojas duermen una siesta de medio año en un lecho hecho de helechos.