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martes, 11 de junio de 2013

Decepción

  Fueron varios años de búsquedas infructuosas. Años de recorrer tierras ignotas e inverosímiles, de fatigar viejos libros en las más remotas bibliotecas y de llegar a sentir hastío de aquellas geografías míticas que otrora tan fascinantes resultaran. Años enteros de días expuestos a embestidas de rinocerontes
y de noches congeladas nadando tras el último narval entrevisto allende las brumas.

 Años de ilusiones convertidas en sudor y de fracasos apenas justificados por el ansia de conocer. Pero al final, incluso ellos, los tenidos por el mejor matrimonio de exploradores que vieran los siglos -Alejandro Medario y Blanca Mello- hubieron de admitir que, o bien la zoología fantástica había cambiado sustancialmente en los últimos tiempos, o bien el autor (desconocido o innominado) de la célebre frase: El cuerno derecho del unicornio da todavía mejor suerte que la cuarta hoja del trébol no era sino un bromista.













 P.D. : la frase final de este relato no es tan absurda como pudiera parecer, pues aparte de que haya narvales con dos colmillos -escasos pero existen- uno de los referentes del unicornio es el órix de Arabia, salvado de la extinción en los años sesenta del siglo pasado. Sus dos cuernos son tan rectos que de perfil parece tener uno solo.

 Rinocerontes, narvales, órix... Dedico este relato a quienes luchan para que aquellas especies que inspiraron la leyenda del unicornio -y otras muchas- sigan acompañándonos, haciendo este mundo más variado.

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