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domingo, 11 de agosto de 2013

El reencuentro

Esta mañana tus besos
me volvieron a saber a vainilla
y a canela.

Tenían tus ojos el color
de nuestros primeros días
y el calor de tu mirada
fundía las horas que no compartimos.

Tu voz era pálida
y tu cuerpo reflejaba
los silencios de la luna.

De las puntas de tus dedos
caían gotas de olvido
hasta las heridas del tiempo
que nos separó.

En el lecho de tus manos yacían tiempos nuevos
y sin embargo...


 Una canción de Luz Casal dice Quisiera ser y no puedo/ en tu boca caramelo; y una canción de Sabina -de cuando don Joaquín hacía buenas canciones, no de ahora- dice Nos hartamos de besos de manzana. Vamos, que no hay mucha imaginación a la hora de buscar metáforas de los besos. Por eso en este poema recurrí a la vainilla y a la canela, quizás los dos sabores que, en mi opinión, más evocadores resultan.

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