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miércoles, 11 de septiembre de 2013

Política de principios de siglo

 El otro día andaba yo por un barrio nuevo y alguien que iba a mi vera me quiso camelar. Yo piqué, pero sólo un rato, y el otro se rajó(y) porque le escuchaba con la mayor oreja. Me apoyé en un pilar del castillo -que no estaba edificado sobre arenas- y así quedé tan gallardón como un mariscal de Gante. Que aquí se respira mucha fragancia de gente ligera de cascos, que encima se pone a graznar donde no debe, y como hace bastante falta que alguien limpie y barra todo esto, no conviene llamar azares, así que zapatero a tus zapatos.

2002 fue el primer año capicúa del siglo y del milenio. Han pasado once años, otra cifra capicúa, pero nuestra ilustre clase política no parece haber cambiado mucho. Encima, ya no tiene nombres susceptibles de ser usados como éstos.

Dedico este texto a las víctimas de la crisis.

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