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sábado, 28 de diciembre de 2013

Allá películas

Veintiocho días después, el último hombre vivo ya era leyenda.

¿Quién iba a esperar que tales películas fueran premonitorias? Calles vacías, hordas de albinos que salían de noche al no poder soportar la luz del sol, víctimas de las ratas que iban a su vez mordiendo, y cada vez menos supervivientes que ignoraban cuál era su sitio y por lo tanto iban yendo inexorablemente al otro lado... Una vez más, la realidad superaba a la ficción.

Y mientras Inglaterra y EEUU sufrían tales calamidades, y otras, el resto del mundo vivía tranquilo.

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