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lunes, 24 de febrero de 2014

Herencia navarroegipcia

  Decía el ínclito José Ramón Urío Bengoechea, en una de sus consuetudinarias diatribas anticlericales, que el alma la inventaron los egipcios; de éstos pasó a los judíos, de éstos a los cristianos y de éstos a los navarros, pero no era de esto de lo que quería hablar hoy.
  Un pueblo de Izagaondoa se llama Iriso, nombre que de buenas a primeras sugiere el Arco Iris, sus siete colores entre la lluvia rezagada, y por tanto el renacer, pero nos da una curiosa sorpresa:

            Osiris Iriso.

 Cambiando de ambiente, de las umbrías colinas prepirenaicas nos vamos a la soleada Ribera, cerca de donde el Ebro se ensancha con los tres aportes -Ega, Arga y Aragón, etc.-, y ahí tenemos otro pueblo, Sesma, que a primera vista no parece revestir mucha importancia, pero:

           Sesma Ramsés.

 Ahí es nada, el dios de la resurrección, esposo de Isis y padre de Horus, y el faraón en cuyos tiempos alcanzó Egipto su mayor gloria y prosperidad están palindrómicamente ocultos en la toponimia navarra. ¿Habrá más? Desde aquí animo a explorarla a cuantos egiptólogos no se vean con ánimos para dirigirse al país del Nilo.

 En cualquier caso, no es de extrañar que J.R.U.B, gran espíritu de contradicción, al considerar que su segundo nombre era teóforo por partida doble -Ra y Ammón-, eligiera como deidad propia al monstruo más temido por los antiguos egipcios, el hipopótamo.


jueves, 20 de febrero de 2014

In memoriam M.J.L.

  Este año no sólo es el centenario del nacimiento de Julio Cortázar, sino también el bicentenario del nacimiento de un escritor romántico ruso, Mixail Jurevic Lérmontov (1814 - 1841), que, como se ve, murió joven y guardando cierta simetría en fechas de nacimiento y muerte. Al igual  que otro grande de las letras rusas, Aleksandr Sergeevic Puskin (1799 - 1837), murió de duelo, que, como es sabido, era la tercera causas de muerte entre los poetas románticos, con la tuberculosis y el suicidio.

 Pero vamos con algún fragmento de su principal novela, Un héroe de nuestro tiempo, cuyo protagonista, el teniente Pecorin, es un buen ejemplo del mal du siècle:

 Puedo morir mañana... Y en el mundo no quedará nadie que me haya conocido tal y como soy. Unos me consideran mejor y otros peor de lo que soy en realidad. Aquéllos dirán: Era buena persona; éstos: Era un ruin. Pero lo uno y lo otro será igualmente falso. Y después de esto, ¿vale la pena vivir? Y sin embargo vive uno, esperando siempre algo nuevo. ¡Es una cosa ridícula y despreciable!

jueves, 6 de febrero de 2014

Retiro

Este mediodía he visto una villavesa en cuyo frontal aparecía sólo una palabra:  Retiro. ¿Qué podía sugerir?

Primero, tenemos una línea Pamplona-Madrid, y no hasta un lugar cualquiera de Madrid, sino nada menos que hasta el Retiro. No tiene que estar nada mal el viaje, aunque no sé cuál es la calle de Pamplona que permite llegar antes a Madrid. ¿Tendremos algún agujero de gusano?

Segundo, como la realidad supera a la ficción, no es extraño que los argumentos de ciertas películas se cumplan (1)cuando menos se espera. En este caso, se trata de Blade Runner. O sea, que cinco años antes de lo que suponían los guionistas de dicha película ya tenemos replicantes casi humanos que a partir de cierta edad van creando problemas, y un cuerpo especializado no en eliminarlos ni en quitarlos de enmedio, qué vulgaridad, sino en retirarlos. Seguramente esa villavesa traslada los cadáveres de los replicantes, o por lo menos las partes aprovechables de los mismos, que no están los tiempos para tirar nada.




















     (1)  http://crisazama.blogspot.com.es/2013/12/alla-peliculas.html