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lunes, 30 de junio de 2014

¿El reverso o el revés?

  ¿Os acordáis de mis primeros palíndromos? No molas, Salomón - Agur, oruga -Salomé, me molas y aquél en el que me voy a detener hoy: Acósame, masoca

  Imagino este palíndromo dicho por algún dominante impaciente, ansioso seguramente de que el masoca en cuestión cometa alguna falta grave, digna de un castigo no menos grave, pero hace poco vínome a las mientes el reverso: Ánimo, Dómina. Ahora es el sumiso quien ve que su Ama no se decide a aplicar la sanción, o bien la aplica con una flojera impropia y claro, cumple con su deber. El mundo al revés, de todos modos.
 La cosa se complica con Ánimo da la Dómina; ¿o es Ánimo da, la domina? ¿Quién anima? ¿Quién domina? ¿A quién? Me parece que esto se va convirtiendo en una orgía multitudinaria, cuando no en una merienda de negros, y se echa en falta un poco de organización.

lunes, 16 de junio de 2014

Aten al planeta

   Uno de esos palíndromos repentinos, inesperados, una revelación brusca, una luz brillante de cuchillo... Ahora hay que buscar el referente, si es que lo tiene. ¿Se puede atar un cuerpo celeste? ¿O se tratará del premio?

miércoles, 4 de junio de 2014

Añadidos

Allá por 2008 un amigo me dedicó este palíndromo sobre la actitud de un alegre bebedor que pasa repentinamente de la exaltación al lamento:

  Arriba la copa, ah, poca la birra.

Lo hizo sin conocer la versión original, del genial Juan Filloy (1896 - 2000):

 Arriba la birra.

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 http://eljineteinsomne2.blogspot.com.es/2007/09/los-palindromos-de-juan-filloy.html
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   El añadido tiene ese matiz de expesar un gran cambio con pocas palabras, mientras que el original tiene el encanto de lo inmediato, lo simbólico. ¿Qué mejor emblema podrían tomar los bebedores de cerveza? Uno es narrativo y el otro lírico, pero los dos condensan, los dos son, como decía Baltasar Gracián, dos veces buenos.

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Al principio de los tiempos, allá por la prehistoria, perpetré algunos palíndromos viajeros:

 Alí va a Ávila.

Alien a Neila.

Nuria a Irún.  

  Cada uno de ellos, sin duda, lleva tras de sí una historia que puede ocupar mucho o poco, según la imaginación de cada uno. Pero cuál no sería mi sorpresa al leer que un famoso lingüista, Gregorio Salvador, es también aficionado a los palíndromos, y, en concreto, tenía su propia versión de este último:

Nuria, sonría y ate la maleta, y a irnos a Irún.

 http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/326/El_reino_de_Cervantes

(Veo muchos enlaces a este libro, pero ninguno que haga referencia al capítulo que tiene sobre palíndromos. Una pena.) 

En cualquier caso, acrecentar palíndromos es un ejercicio interesante, que nos lleva a la dualidad de concisión y amplitud.