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miércoles, 30 de julio de 2014

Troya, Britania, Euskadi

En la Historia de los reyes de Britania, de Geoffrey de Monmouth, aparece esta curiosa anécdota de los esponsales de Arturo y Ginebra:

 Acto seguido, él se dirige a la sala de banquetes de su palacio con los caballeros, y ella a la del suyo con las damas; pues los Britanos todavía observaban una antigua costumbre de Troya según la cual hombres y mujeres celebraban las fiestas por separado.



   Yo siempre había sospechado que el Rey Arturo era vasco, pues no sólo su espada se llamaba Euskalibur, sino que además la extracción de la susodicha debió celebrarse en el marco de alguna celebración de deporte rural de la época, con apuestas incluidas, y este fragmento va en la misma dirección. ¿Serán los vascos troyanos?

miércoles, 23 de julio de 2014

Escrito en un instante

  La idea del Alcalde de mandar a la Guardia Civil a retirar los candados que infestaban puentes, verjas y demás parecía dar buen resultado hasta que alguien cayó en la cuenta de que la Guardia Civil también iba en parejas.

martes, 22 de julio de 2014

Sublimemente el milano

Cuando ya creía que lo había dicho todo sobre el milano, se me ocurrió coger el nombre latino de esta rapaz y así, automáticamente, me salió:

   Sublime milvus



 Frase que, evidentemente, sólo es palindrómica en latín tardío, cuando la V ya sonaba igual que la B. Luego me preocupó un poco la falta de concordancia entre sustantivo y adjetivo, hasta que caí en la cuenta de que el primer término no era adjetivo sino adverbio, y de ahí el título de esta entrada.
   A continuación pensé, como colofón, que si es milano es sublime:

 Si milvus sublimis

 o al revés:


Sublimis si milvus


viernes, 4 de julio de 2014

Abu Karim, mira Cuba

  No es difícil suponer que la frase que da título a esta entrada se dijo en un barco de inmigrantes musulmanes en dirección al Caribe. Si además llegaron a Cuba en los primeros tiempos revolucionarios, enseguida aprenderían cómo llamaba Castro a Guevara:

  -¡Eh, Ché!

  Pero a lo mejor entre ellos había algún vasco que entendió etxe, "casa" y de ahí salió, claro está:

   Aquí Fidel edifica.

 Que también puede formularse en imperativo:

  Aquí, Fidel, edifica.

 El hecho es que se construía.

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  Y como a veces uno se cansa de explicar los palíndromos, de vez en cuando apetece escribir alguno absurdo, así que, aprovechando el nombre:

   Le di focas y sacó Fidel.


Feliz y palindrómico verano.