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miércoles, 30 de julio de 2014

Troya, Britania, Euskadi

En la Historia de los reyes de Britania, de Geoffrey de Monmouth, aparece esta curiosa anécdota de los esponsales de Arturo y Ginebra:

 Acto seguido, él se dirige a la sala de banquetes de su palacio con los caballeros, y ella a la del suyo con las damas; pues los Britanos todavía observaban una antigua costumbre de Troya según la cual hombres y mujeres celebraban las fiestas por separado.



   Yo siempre había sospechado que el Rey Arturo era vasco, pues no sólo su espada se llamaba Euskalibur, sino que además la extracción de la susodicha debió celebrarse en el marco de alguna celebración de deporte rural de la época, con apuestas incluidas, y este fragmento va en la misma dirección. ¿Serán los vascos troyanos?

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