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viernes, 15 de agosto de 2014

De la fábula al palíndromo

-Están verdes.

  ¿Qué iba a decir la zorra tras toda una noche de esfuerzos infructuosos -y nunca mejor dicho- por alcanzar las uvas? No sabemos si estaban altas o si era pequeña, pero lo cierto es que no pudo y estaba agotada.
  Además era otoño, cuando los roedores supervivientes van refugiándose en sus madrigueras y por lo tanto el sé notar sólo los ratones no era de gran ayuda.
  Amanecía cuando la zorra fue poco a poco buscando la salida. El huerto del monasterio era grande y variado, y a poco de dejar el viñedo estaba el arrozal, donde el abad se paseaba satisfecho.
  El resto es historia conocida.

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