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viernes, 8 de agosto de 2014

Un teléfono equivocado


                                                                      A Mercedes, donde quiera que esté.

Un teléfono equivocado.
Las prisas.
Tu voz nerviosa.
Mi sorpresa.
Tu búsqueda.
Tu mirada.
Nuestro abrazo.
Las calles que evitabas.
Nuestro nerviosismo.
Un bar en una calle solitaria.
Tus labios cercándome.
Dos copas vacías.
La tristeza.

Todas estas cosas y más hicieron falta
para separarnos sin decirnos adiós siquiera.

8 - VIII - 1986

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