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sábado, 20 de diciembre de 2014

Arroz y guisantes o De la fábula al palíndromo, segunda parte

 Gracias al arroz que, en pequeñas dosis (1), dábale el abad, la zorra se fue recuperando de la hambruna y no fue difícil adiestrarla para que, a cambio de una buena ración de arroz en las épocas más duras, librara al huerto de ratones, escarabajos y otros huéspedes indeseables. Sobre todo, el abad estaba interesado en que vigilara el plantío de guisantes, pues había un monje que, por motivos que el abad no acababa de entender, ponía mucho interés en observarlos.




(1) Pensaba escribir en pequeñas diócesis, pero habría sido demasiado recochineo.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Náutica

Todos recordamos ese diálogo de Les Luthiers en Las majas del Bergantín:

-Mi capitán, buque pirata a la derecha.
-Se dice estribor.
-Ah, bueno. Mi capitán, estribor a la derecha.





Pero la palabra estribor se presta poco, mientras que babor da más juego:

   Roba babor.

Si lo alargamos a Robaba babor la cosa se complica un poco más, se pierde la cuenta de las bes. Pero a veces los barcos no navegan por el mar sino por ciertos territorios más propios de un autor y sus lectores, así que si en el barco iba algún admirador de Bernardo Atxaga no es inverosímil que al agacharse dijera:

  A babor, Obaba.

Y quizás fue la velocidad del barco lo que motivó que otro le dijera:

  A popa.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Un mundo feliz

  Como hace mucho que leí esta gran novela de don Aldous, no recuerdo si el soma se consumía a discreción o si había un horario estricto para repartirlo, aunque creo recordar que, por lo menos en el caso de los epsilones, era esta última posibilidad. De haber tenido capacidad palindrómica, los miembros de esta clase ínfima lo habrían solicitado así:

Amo, soma.

 Y la respuesta habría sido:

Soma damos.

Alguien -ya seguramente un alpha o un beta- habría dicho:

Soma, vamos.

O incluso, rizando el rizo:

Soma, vamos a la sala.

(¿Habría sido Helmholtz Watson?)