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domingo, 4 de enero de 2015

Procopio y Blade Runner

 He terminado hace poco de leer la Historia de las Guerras, del historiador bizantino Procopio de Cesarea, que cuenta los enfrentamientos que las tropas del emperador Justiniano I (527 - 565) sostuvieron contra los persas en defensa de sus fronteras orientales y contra los vándalos y ostrogodos en el intento de reconstruir el Imperio Romano; en concreto me quedaban los dos últimos libros, en los que se narran los dieciocho años que costó arrebatar Italia a los ostrogodos.
 Dieciocho años es mucho en la vida de una persona  en general  y de un escritor en particular. No sabemos en cuánto tiempo escribió Procopio este libro, pero sí que estuvo presente buena parte de lo que duró el conflicto y su pensamiento fue cambiando.
 En un primer momento Procopio, bizantino al fin y al cabo, acepta y elogia la política imperial de conquistas, pero con el paso de los años se da cuenta de que la acción bizantina está empobreciendo Italia -y debilitando al resto del Imperio- mientras que los godos luchan por defender una tierra que, al fin y al cabo, es la suya.
 Los godos son capaces de las mayores crueldades pero también de la mayor nobleza. Los bizantinos son impersonales sirvientes del Emperador.
 Resulta inevitable recordar la escena final de Blade Runner: Deckard (Harrison Ford) es poco menos que una máquina frente a un androide -Rutger Hauer- feroz pero también noble y consciente.
 

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