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miércoles, 22 de julio de 2015

¿El primer palíndromo islámico?

  Tras la batalla de Uhud, en la Meca se frotaban las manos, pensando que con alguien como Jalid ibn Walid al frente de sus ejércitos, ya no habría que preocuparse de los musulmanes, pero no tuvieron en cuenta el factor humano. Porque resulta que Jalid no era de los que menosprecian al enemigo, y el enfrentarse con los musulmanes le había llevado a interesarse por la nueva religión.
  Por eso una noche se dirigió de incógnito a Medina, se presentó ante Mahoma, le entregó su espada y dijo la profesión de fe musulmana. Pero parece que al principio fue un poco reticente a decirla, y por eso el Profeta le tuvo que insistir:

     - Dila, Jalid.

  Hay quien supone que el padre del susodicho también estaba presente, y por lo tanto el Profeta dijo también:

   - Dila, Walid.

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