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martes, 24 de mayo de 2016

Volvemos con la palindromología

¿A quién dedica un poeta -un artista en general- sus creaciones?

A su musa.

A veces, la calidad de dichas creaciones no es la debida, y entonces decimos:

Asume, musa.

Un leísta lo prolongaría:

Asúmele, musa.

             

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