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sábado, 30 de julio de 2016

Pequeño homenaje a E.A. Poe

-¿A gusto, verdad?
-Sí, la comida excelente. Vaya con este bacalao...del Ebro.

Risas ante la gracia esperada. No sólo el bacalao, también la ensalada, los filetes, etc., todo muy rico.

-¿Y el vino?
-Tampoco estaba mal. ¿Os parece que nos lo llevemos? Al fin y al cabo lo hemos pagado.

Algún murmullo. En otro tiempo no se habría visto bien, ahora va pareciendo normal.

-Si lo dejamos, le van a sacar dinero por segunda vez, no lo dudéis.

Más risas, ahora al imaginar al nuevo parroquiano.

-Un amortizado.

Y el camarero saca una botella abierta, servida quién sabe cuándo -anoche, la semana pasada, hace unas horas- y cobra la mitad de un vino normal.

-Hoy vamos de amortizados, que empieza a escasear el dinero.

¿Valdría la pena nombrar un inspector de amortizados para comprobar que el propietario del local no exige más de lo debido? 

-Me has dado una idea para titular un relato.
-¿Sí? ¿Cómo se va a titular?
-El tonel de Amortizado.

 

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